La Responsabilidad Ante la Información desde el Blog de Rosaura Ochoa

Encontré un interesante artículo en el Blog de Rosaura Ochoa que he querido republicar en el mío y que habla sobre un tema que quizás no sea la prioridad para muchos, pero que sin duda de ser tomado en cuenta enriquecería de sobremanera la experiencia de buscar y encontrar información en Blogs y portales comunitarios…

Este post fué originalmente publicado por Karina Velazquez en su blog Detrás de Mi Cristal el pasado 21 de marzo, me hizo reflexionar acerca del manejo de la información en Social Media, de cómo todos tenemos acceso a su difusión y por ende, adquirimos responsabilidades para poder disfrutar de este nuevo derecho. Karina es mi primera invitada en la que considero mi casa en la Web, y desde luego, espero tener más participaciones suyas en un futuro.

Aquí el post:

La democratización de la información en nuestros tiempos (es decir, el hecho de que relativamente todo mundo puede tener acceso a datos que anteriormente sólo unos cuantos podían manejar y distribuir) ha causado que muchos de nosotros nos hayamos convertido en ciudadanos periodistas, voluntaria o involuntariamente.

Habemos quienes estudiamos carreras relacionadas con la información y la comunicación (en mi caso, Ciencias de la Comunicación) que entendemos que, cuando de información se trata, es una responsabilidad lo que difundimos y a lo que le damos relevancia, puesto que esa información puede llevar a la gente, dependiendo de su impacto, a tomar decisiones importantes para su vida.

Sin embargo, con la Web 2.0, todos nos hemos convertido en generadores y ‘comentaristas’ de contenidos, muchos tenemos blogs, participamos en diversas redes sociales, tenemos cuenta en diversas comunidades relacionadas con nuestros intereses.

Y con Internet, incluso quienes no participan en este tipo de servicios de intercambio de información también llegan a interactuar en formas más privadas, como los mensajeros instantáneos, mensajes por celular y el correo electrónico.

A lo que voy y con lo que siempre he batallado es esa tendencia a desligarse de cualquier responsabilidad con respecto a la información que uno está generando o está enviando a otras personas. No es posible que muchos opten por hacer caso a un simple ‘pásalo, esto es grave, si no lo pasas te va a ocurrir tal’ y obedezcan sin antes tener un momento de análisis respecto a lo que están enviando.

Esta actitud pueden ir desde generar desinformación respecto a cosas que al final no tienen gran repercusión (se quedan en broma, como en el caso del engaño de las cuentas Premium en Twitter, como lo cuenta Rosaura Ochoa en este blog) hasta situaciones verdaderamente atemorizantes y alarmantes, como los mensajes de texto advirtiendo de una banda que iba a matar a mujeres frente a Wal-Marts de EU como rito de iniciación, situación que cuenta Julio Ojeda-Zapata en su blog (en inglés).

Creo que como participantes de la Web 2.0 es importante que tengamos muy claro que lo que pasamos, los mails que enviamos, los archivos que mandamos en mensajería, las ligas que mandamos en servicios como Twitter deben de ser al menos leídos y analizados antes de ser reenviados, de otra forma en lugar de enriquecer nuestra vida y la de los demás con la información a la que tenemos acceso, sólo generamos ruido, molestias, malas decisiones, en fin, todo lo bueno se cancela gracias a no tomarnos unos minutos para utilizar nuestro cerebro y analizar lo que estamos recibiendo.

Como recomendación extra, encontré este artículo (en inglés) escrito por @kerendg, enviado por @stejules, que resume muy bien lo que hay que hacer antes de reenviar algo en Twitter, pero aplica muy bien para todo tipo de información:

1. ¿Qué tan cerca estás del origen de la información? Es decir, cuán nueva es la información como para que valga la pena pasarla sin repetir.
2. ¿Es verífidica, no es un ‘hoax’ (engaño)? Esto se puede hacer investigándolo en el mismo Twitter, en su sección de búsqueda, en otro buscador, y por supuesto, leyendo la información, si suena muy bueno o muy raro para ser verdad, no reenviarlo.

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